Saber qué tiene tu suelo es el primer paso para fertilizar con precisión y no gastar en insumos que no hacen falta. Un buen análisis de suelo te permite ajustar el plan de fertilización, corregir pH y mejorar la estructura sin especular.
El análisis de suelo tiene valor solo si el muestreo es representativo. Definimos la estrategia de muestreo según el cultivo, el historial y la variabilidad observada con imágenes satelitales, para que cada muestra represente una zona de manejo homogénea.
Dividimos la finca en zonas de manejo en base a suelo, topografía y NDVI histórico. En cada zona tomamos muestras compuestas a 0-30 y 30-60 cm según el cultivo.
Laboratorio acreditado determina: textura (Bouyoucos), pH, CE, materia orgánica (Walkley-Black), fósforo (Bray o Olsen), potasio, calcio, magnesio y micronutrientes relevantes.
Comparamos los resultados con valores umbral para el cultivo y la zona, identificando deficiencias, excesos y limitaciones físicas (compactación, drenaje).
Elaboramos la recomendación de fertilización ajustada al rendimiento esperado, con dosis, fuentes y timing aplicables en Mendoza.
Un informe de suelo interpretado agronómicamente, no solo una tabla de números. Con recomendaciones concretas para el próximo ciclo productivo.
El análisis de suelo es la inversión más barata de la campaña. Empezá bien.